Continental prueba automatización

Los conceptos, orientados a una interacción intuitiva, generan confianza, transparencia y conciencia situacional con miras a hacer de la conducción automatizada una realidad

Para lograr el sueño de soltar el volante y ponerse a leer un libro en paz y tranquilidad mientras el auto te lleva por el tráfico a la hora pico después de un largo día de trabajo, la tecnología y el factor humano desempeñan un papel clave.

Es una labor ardua encontrar soluciones adecuadas a los próximos desafíos que los fabricantes de automóviles habrán de enfrentar en este terreno, por ello, Continental está trabajando en investigar y poner a prueba toda una serie de conceptos de control y presentación de información para la conducción automatizada.

Diversas interrogantes en torno a la interacción vehículo-conductor

A medida que el automóvil va tomando el control de más tareas de conducción, el ser humano transita gradualmente del papel de conductor al de observador. Esto plantea nuevas interrogantes y desafíos acerca de la interacción entre los seres humanos y los vehículos. ¿Hasta qué punto los conductores tienen que saber qué está sucediendo en el camino, alrededor y delante del vehículo? ¿Cuál es la mejor manera de que el auto inste al conductor a intervenir? ¿Cómo interactúa el conductor con el auto para realizar ciertas maniobras? Y ¿qué clase de actividades ajenas a la conducción podrán realizar los conductores mientras el auto conduce? Los deseos de los conductores, su seguridad y, por supuesto, la seguridad de todos los usuarios del camino, son la máxima prioridad.

“En el camino hacia una conducción totalmente automatizada nuestro mayor reto será el nuevo papel del conductor y las nuevas necesidades y requerimientos resultantes”, explicó Karsten Michels, director de Desarrollo Avanzado y de Sistemas en la División Interior de Continental.

Hasta ahora, el conductor se ocupa exclusivamente de la tarea de conducir; sin embargo, en el futuro, se convertirá en un usuario crítico y en un monitor en el puesto de mando. Para afrontar este desafío, tiene que saber en todo momento cómo se comporta el vehículo y en qué modalidad de conducción se encuentra.

“La transparencia y el estar conscientes de lo que sucede en todo momento son nuestras consignas cuando se trata de desarrollar nuevos conceptos para un diálogo holístico entre humano y máquina. Sólo así los conductores podrán confiar en los sistemas de conducción totalmente automatizados”, afirmó Michels.

Mientras tanto, Guido Meier-Arendt, experto técnico Pprincipal en la División Interior de Continental, aseguró que lo importante es lograr el grado de confianza adecuado.

“Si los conductores sobreestiman las capacidades del sistema, en casos extremos podrían no tomar el control del vehículo al final de una fase de conducción automatizada, aun cuando se requiera que lo hagan”.

Los componentes técnicos de los conceptos de interacción para la conducción automatizada no sólo deben estar interconectados de manera dinámica y multimodal; también tienen que ser intuitivos y ser capaces de considerar, en todo momento, cuán preparado está el conductor para tomar el control. Por ejemplo, el conductor podría necesitar más tiempo y asistencia para retomar el control del vehículo si ha estado realizando actividades no relacionadas con la conducción durante un período prolongado de conducción automatizada.

Simuladores de conducción y vehículos de pruebas proporcionan resultados detallados

Para el delicado proceso de transición al final de una fase de conducción automatizada, Continental ya está trabajando en conceptos innovadores que requieren pruebas exhaustivas, tanto en el laboratorio como en la carretera, antes de que puedan ser utilizados en el mundo real. Sin importar cuán buena sea la tecnología, el comportamiento humano siempre tendrá un papel crucial en la transición a la conducción totalmente automatizada. Las pruebas exhaustivas realizadas por sujetos, que no son conductores entrenados, permiten evaluar la tecnología de manera realista.

Para la conducción de la vida real en las carreteras, Continental utiliza un método que da a los sujetos de prueba la sensación de estar trabajando con un sistema altamente automatizado. El vehículo de pruebas, sumamente modificado, utiliza muchos sensores para registrar el comportamiento del conductor y analizar sus reacciones. El sujeto de pruebas se sienta ante un volante ficticio a la izquierda del vehículo; a la derecha, sentado ante el volante real, va un conductor especialmente capacitado.

Durante las fases de conducción manual, se informa al conductor entrenado sobre las acciones del sujeto de pruebas por medio de un sistema de visualización frontal (Head-Up Display o HUD), y él las convierte en maniobras reales. Durante las fases de conducción automatizada, el conductor entrenado asume total control del vehículo, creando la ilusión de una conducción altamente automatizada. Este método significa que, incluso hoy en día, ciertos elementos de la interfaz humano-máquina para la conducción automatizada pueden ser puestas a prueba en situaciones de conducción reales. La razón es que, precisamente debido a la interacción que se requiere, el tener unidades de pruebas altamente automatizadas circulando en la vía pública, sin conductores de pruebas capacitados, podría poner en riesgo a los sujetos de pruebas. Los resultados están ayudando a los desarrolladores de Continental a diseñar los algoritmos de control necesarios para una conducción totalmente automatizada.

El simulador de conducción (“laboratorio de ergonomía” de Continental) permite a los investigadores observar y analizar a sus sujetos de pruebas con un nivel de detalle aún mayor, por ejemplo, midiendo su frecuencia cardíaca o grabando con precisión sus movimientos oculares. Los datos se recopilan sin interferencias externas y permiten a los investigadores determinar si el sujeto de pruebas está tranquilo o si una situación determinada le está provocando estrés. El entorno de laboratorio también significa que se puede someter a los sujetos de pruebas a mayor presión, por ejemplo, para probar su respuesta ante situaciones de peligro y maniobras críticas, lo que resultaría imposible en carreteras reales.

Elementos de la interacción humano–máquina holística

Actualmente, Continental está usando soluciones multimodales, es decir, multisensoriales, para presentar la información al conductor. La información visual que se presenta por medio de pantallas (HUD’s) o cambios en los colores de tiras de LED’s es complementada con información audible que, por ejemplo, le indica cuando está por terminar una fase de conducción automatizada. Si las cámaras en el interior del vehículo detectan que el conductor aún no está prestando atención, se activan los elementos táctiles, por ejemplo, el asiento empieza a vibrar o el tensor del cinturón de seguridad se aprieta.

Para controlar las fases de conducción automatizada, Continental también ha desarrollado un elemento de control diseñado para eliminar el riesgo de confusiones con respecto a las modalidades de conducción y para mejorar aún más la transparencia.

“Con nuestra serie de pruebas y productos estamos mejorando continuamente la interfaz holística humano-máquina para asegurar una comunicación transparente y fincar las bases para garantizar que el conductor sepa exactamente cuáles son sus responsabilidades en un momento dado y qué es lo que el sistema está haciendo”, mencionó Meier-Arendt.

Continental está desarrollando y produciendo los componentes y sistemas necesarios para la conducción automatizada en todo el mundo, tanto en Estados Unidos como en Japón, China y Europa. Los ingenieros involucrados en estos proyectos trabajan en seis elementos clave: tecnología de sensores, conectividad de clusters, diálogo humano-máquina, arquitectura de sistemas, confiabilidad y aceptación de la conducción automatizada.